Posts Tagged ‘Mundial2014’

h1

Vivir #Brasil2014 I – El precio del menosprecio

Miércoles, julio 2, 2014
Costa Rico provocó bromas antes del Mundial. Luego admiración. Negué al menos tres veces cambiar mi chema de la Sele.

Costa Rico provocó bromas antes del Mundial. Luego admiración. Negué al menos tres veces cambiar mi chema de la Sele.

Introducción

En octubre del 2007, la corrupta Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) tomó la decisión de que Brasil fuera la sede de la XX Copa Mundial. En ese momento ya fraguaba en mi mente la cercana y real posibilidad de cumplir un sueño de carajillo: vivir un mundial de cerca, en los estadios, siguiendo a mi país. Lo dejé para tarde, pero salió. El ahorro cumplió, el gasto (inversión) poco importó y un día antes de la inauguración rompía la madrugada, de San José a Alajuela a Miami a Río a Fortaleza a un sueño…

Viajé con miles de ideas de lo que podía ser Brasil, su gente, su fiesta, sus mujeres, su frescura, el fútbol en una fiesta mundialista. Mi imaginación se quedó corta. El sueño era realidad y lo palpaba con seis sentidos, cada día y noche. Tras dos semanas y unos días, hasta el gane de octavos de final de la Selección de Costa Rica, intento contar la aventura futbolera y de la gente, de junio del 2014.

Apostemos…

Una noche antes del glorioso partido contra Uruguay en la Arena Castelao de Fortaleza, calurosa ciudad costera, los ticos iniciábamos nuestra fiesta en aeropuertos, cuartos de hoteles, aceras, bares y el Fan Fest del punto. En cada sede la FIFA armó un área con una enorme pantalla y múltiples ventas de cerveza, frescos y cuanta carajada oficial del Mundial exista. Decenas de nacionalidades, bailes, alegría y bromas. Comenzamos a hablar con unos animados uruguayos de nuestros equipos, el ambiente y fútbol.

“Ahhh vamos a ganar ticos. ¡Sooy celeste…celeste soooy!” gritaban unos. “¡Oeee oeee oeee ticooos ticooos!” respondíamos los otros.

– ¿Apostamos a ver? Una cerveza.

– Bueno tico, te apuesto cinco cervezas, una por cada gol que te vamos a meter.

El joven uruguayo se fue rápido y riendo con sus amigos. Se me bajaron un poco las Skol, apreté el puño, saqué pecho, sonreí entre dientes y lo mandé al carajo…diplomáticamente. La broma (avalo todas) se excedió un poco y me recordó a su infame titular “Costa Pobre”. Esa actitud sobró en ese país, en Italia (su delantero estrella no conocía ningún jugador tico y la prensa auguraba un 5 a 0), en Inglaterra, en periodistas internacionales y en muchos lugares más donde estudian y hablan del deporte rey. Incluso en mi nación. El menosprecio fue evidente. La Cenicienta versus los gigantes que lucharían entre ellos. El problema no fue discutir la mayor probabilidad (claramente era que fuéramos últimos) sino descartar la improbablidad y caer en el desdén de los jugadores de un cuadro.

“No conozco ninguno de sus jugadores”

Desería estar en el seno de los cuerpos técnicos charrúa, azzurri y brit para poder confirmar mi idea de que cada uno de esos no dedicó más de una hora (siendo mucho) a analizar a la Tricolor. Si lo hubieran hecho, los fuertes Godín, Lugano, Cáceres y compañía se hubieran turnado una marca personal a Joel. Si lo hubieran hecho Prandelli hubiera intentado desbaratar la presión tica de la media para evitar que el genio Pirlo tuviera que bajar a su propia área a recoger y acarrear la bola, y se viera arropado por los hábiles, no un torpe Motta. Después lamentaron no pedir más videos de ese pequeño país del centro de América. Ya era tarde. Es el peso, el precio del menosprecio.

Esta lapidaria consecuencia es casi imposible predecirla. Por eso el análisis del estudioso Jorge Luis Pinto, ese que ha irritado a muchos de sus jugadores, tiene tanta valía ahora. Esa investigación de la cual sus colegas carecieron junto con otros valores del colombiano, guió a 23 guerreros que pusieron el resto. La derrota es del técnico y la victoria de los jugadores, se repite en el fútbol. Pero se debe valorar mucho esa antesala, que preparó los juegos que ganaron el talento y coraje que demostraron Yeltsin, Duarte, Bryan y sus compañeros.

SúperMario Balotelli aseguró no conocerlos. En los tres países sonrieron con el rival centroamericano. En Uruguay recordaron su malicia con la que nos ganaron en repechaje. Nadie prefirió analizar la improbabilidad de que ese cuadro tuviera con qué vencerlos. Costa Rica tuvo una eliminatoria irregular, una preparación con dudas, pocos días juntos, fogueos sin demostrar calidad y lesiones sensibles. A esto se le suman críticas viscerales en el país. Ah si y además los obstáculos ajenos al fútbol de sus dueños en las oficinas. La nieve en Estados Unidos, las presas en México, los arbitrajes aquí y allá…

Pero entre todo el capataz J.L.Pinto estudió, leyó e inculcó algo en los suyos. Cuando se haga el documental de este equipo, los protagonistas dirán qué tanto. Y los jugadores también hicieron su tarea a nivel individual. Entre sus difíciles temporadas (8 de los 11 titulares juegan en Europa) afinaron su físico y sobretodo generaron una mentalidad de campeones, una fe del tamaño del Cristo Redentor e imaginaron los 90 minutos con los que iniciarían la aventura mundialista en Brasil.

Imaginaron lo que nadie. Lo que algunos crédulos pensamos en términos menores, pues el más confiado apostaba al segundo lugar. Nadie dibujó ese juego contra Uruguay en sus mentes. Nadie excepto un equipo histórico, que desbarató y aceleró mis mejores sueños de niño futbolista, correteando por el barrio y los “planchés” y la playa y las canchas, hasta llegar y quedar afónico en Fortaleza. El primer sitio tomado por Costa Rica. La conquista continúa.

Uruguay dejó el traje entero en el camerino y se enfrentó a la Cenicienta del grupo con su forma más informal. Lo pagó caro su menosprecio.

Uruguay dejó el traje entero en el camerino y se enfrentó a la Cenicienta del grupo con su vestimenta más informal. Pagó caro su menosprecio. Nunca encontré al tipo que me debe cinco cervezas.

Anuncios