Archive for the ‘Cine’ Category

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Es hora de enamorarse: un espejo para lograr la inclusión

Lunes, diciembre 12, 2016
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La obra se presentó durante varias fechas en Panamá y el grupo teatral continuó realizando más funciones, con el apoyo de Rubén Blades. (Imagen Facebook Es hora de enamorarse)

Sociedad inclusiva” o “ciudad inclusiva” son términos siempre colocados, en la lista de objetivos de organismos internacionales; programa de gobierno del elegido de turno; o discurso de los funcionarios relacionados con la atención de la población con discapacidad. Pero seguimos estando lejísimos de esa aspiración. Las personas con discapacidad siguen siendo vistas lejanas, distintas, pobrecitas, incapaces para cumplir una labor, crecer (los siguen pensando como niños) o incluso incapaces de amar.

En Panamá, nuestro país vecino, un grupo de personas con Síndrome de Down, artistas, productores y familias lograron la inclusión perfecta en un proceso. Con el liderazgo de profesionales increíble, 12 jóvenes con esa condición montaron en el Teatro El Círculo, la obra clásica para niños La cucarachita Mandinga. Por dicha para los que no podemos verla en suelo canalero ni conocíamos al respecto, un director guerrillero, como él se describe, llevó cámaras a ese proceso.

Como parte del Costa Rica Festiva Internacional de Cine, el pasado domingo 11 de diciembre, se presentó Es hora de enamorarse, documental dirigido por Guido Bilbao y producido por la Fundación Down Panamá. Es una pieza potente, sincera, real y hermosa. Acompañado por familias costarricenses con miembros Síndrome de Down, la experiencia fue aún más conmovedora.

“Los prejuicios son como una pared. Una pared que nosotros ponemos sobre los chicos (con Síndrome de Down). No ellos sobre nosotros. Cuando se derrumba esa pared, todo es una fiesta.”

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El director Guido Balboa compartió con el público durante el Festival. (Imagen Manuel Sancho)

Así lo describió el director Balboa, en el Teatro La Aduana, donde estuvo responder preguntas tras la proyección. Es el corazón de su documental: cómo estas personas, profesores, productor musicales, directora, coreógrafa, jóvenes sin discapacidad, se unen con el grupo de personas Síndrome de Down – valientes, soñadores, con dudas como el resto del mundo – para hacer realidad una obra de teatro, pero también lograr lo que en una parte de la cinta llaman “inclusión perfecta“.

Aunque en un inicio el objetivo fue registrar la creación artística y el reto alrededor de ella, Es hora de enamorarse se convirtió en una embarcación para el equipo de producción mucho más profunda. Se salieron del teatro y el camerino, para conocer a Anto, Majo, Pancho y demás actores de la obra. No solo conocieron la realidad de la población Síndrome de Down de Panamá, sino que captaron el amor y los temores, las dudas y el entusiasmo que ellos sienten, ¡como todos sentimos!

Quizás esa sea la lección más urgente y poderosa: ellos son pares, son equivalentes, son humanos como usted y yo. Sí, aprenden distinto, necesitan otra clase de apoyos en las clases, sienten distinto la sexualidad y el amor. Pero eso no significa que los debemos obviar con ostracismo como sociedad. Mucho menos cometer la brutalidad (hecha completamente hasta hace unos años) de no tener una política país para que esa población acceda a la salud, la educación y el trabajo.

Una madre de un joven con Síndrome de Down, quienes fueron a la función, lo puso facilito: “es una cuestión de derechos humanos, no estamos pidiendo, estamos exigiendo”. Debemos empezar con lo básico: derribe el muro y entréguese a la locura de enamorarse. Estas personas lo hicieron y nos enseñan en el camino.

Así y así lo informó La Prensa de Panamá.

Así presenta el documental nuestro Festival de Cine, que lo presentará de nuevo en el Teatro de La Aduana mañana martes 13 de diciembre a las 10:15 a.m.

Todos quieren cantar y bailar en La cucarachita mandinga, el más alegre y romántico clásico panameño. Por primera vez en la historia de su país, un grupo de jóvenes con síndrome de Down serán las estrellas del espectáculo musical… al menos, si logran aprenderse sus líneas y coreografías, sorprenderse a sí mismos y darle vida a la obra.

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El final del último comandante

Lunes, octubre 18, 2010

Montaje estreno y fotograma

Duró 14 años en llegar a la pantalla grande, en gestarse, en tener cada parte formada para poder nacer en el mundo cinematográfico. Y su llegada estremece la escena fílmica costarricense, que en el 2010 respira con una capacidad pulmonar nunca antes vista. El último comandante por fin se exhibe en Costa Rica. Pude verla en el preestreno en el Cine Magaly, y me conmovió de una forma única. Entre la risa y el dolor del engaño de Morita, y la total desazón de un Paco Jarquín que no se reconoce.

“¡Patria…o muerte!”

El último comandante relata la historia de Paco Jarquín, un comandante nicaragüense de la Revolución Sandinista, que abandona el “¡Patria libre o muerte!” para buscar nueva vida en el vecino país de Costa Rica. Lo hace guiado por sus zapatos de baile, y su pasión por el chachachá. (En algún momento la película se llamó “El rey del chachachá”.) Pero tras 20 años de haber escapado de la batalla nica, de sus soldados y de sus mujeres, se encuentra sin futuro. Sin salones de baile para exhibirse, sin nadie que quiera bailar chachachá, y con una compañera alcohólica que dejó una incipiente carrera de cantante para venir de Limón, enamorada con él a San José. (Sorprendente ver a Thelma Darkings en un papel sin sonrisas, sin sueños, con apenas vida.)

Retrata emotivamente aquella utopía que soñó toda una generación de nicaragüenses, ticos, latinoamericanos…y que se destrozó como La Piñata. Pero todo es guiado por una historia humana y universal. Su codirectora Isabel Martínez vivió 10 años en Nicaragua, es de padre pinolero, y en esa adolescencia revolucionaria se empezó a crear el último de los comandantes. Apoyado por su compañero de vida, el brasileño Vicente Ferraz (también coguionista junto al cubano Manuel Hernández y el intregrante de Malpaís Jaime Gamboa), emprendió una lucha para ver finalizada su obra, casi 3 lustros después. Isabel afirma que más allá del retrato histórico, importa la historia de un hombre que toma una decisión en situaciones extremas, y cuya vida cambia drásticamente, entre una miserable decepción, desazón, una completa desilusión de los sueños que alguna vez lo movieron a enfrentar al enemigo en la guerra.

Francisco el perdedor

El mexicano Damian Álcazar no había visto la película hasta su estreno en suelo tico. Con una barba larga, no parecía el comandante de la cinta. El actor de “La Ley de Herodes” y “El Crimen del Padre Amaro” entrega una actuación brutal y conmovedora. Se fue a investigar a Nicaragua. Aprendió el acento de los nicas, aprendió la historia de los propios excomandantes. Cuando le pregunté a Damián por el personaje, lo calificó “de un perdedor, que abandonó sus ideales, y tiene una historia muy triste”. Historia que atrapa, que captura, que transporta a una Nicaragua de guerra, y a un centro de San José con olor a baile y sudor, a guaro y desazón, a desilusión y dolor. En medio de todo, un Paco que por momentos, ante la inevitable desilusión, escondía la mirada llorosa. Es desgarrador el saberse renunciante de una utopía, saber que se huyó de la “labor militar”.

Oda aparte para Alfredo Catania, (él y Damián compartieron el premio al Mejor Actor en el Festival Iberoamericano Cine Ceará 2010). “Morita” es un anciano exmilitante que cree aún en los ideales sandinistas, en que la revolución vive, y en su Comandante Jarquín, a pesar de que este tiene otras intenciones. Me hizo reír por sus ocurrencias de batalla, y moquear ante el engaño de un hombre (¿una generación?) que vivía por y para ver realizado un hermoso sueño.

Todos hemos sentido el punzón de una película que toca profundas fibras en el alma. Ayer, eso me pasó en muchas escenas (en el bus del acordeón, en el bote en el río, en el hospital…), mientras mi inquieta compañía se burlaba de mis cuasilágrimas. Tras acabar la película, me volví a ver el resto de las butacas, mientras devolvía una lágrima. Juro ver a un colega limpiar su rostro. Si de una lágrima o los mocos de un resfrío no se. Pero lo echo al agua porque me pareció, que al igual que yo, se golpeó ante la caída del último comandante.

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La Yuma noquea dos décadas de sequía

Viernes, septiembre 3, 2010

Veinte años son demasiados. Demasiado tiempo para que una nación tan rica en cultura, sabor y espíritu, como Nicaragua, no tenga una puesta en escena, en la pantalla grande. Pues esa espera llegó a su fin en el 2010. La Yuma se subió al cuadrilátero con una propuesta hermosa y cautivante. E imagino que para muchos nicas en nuestro país, el suyo y todo el mundo (sobre todo jóvenes), serán 91 minutos de frescura, entre tanta noticia negra a causa de políticos de pesadilla.

La Yuma descubre la historia de una joven de un barrio marginal, que no sueña, vive para ser boxeadora. Mientras escala en su nivel de entrenamiento, conoce otros panoramas, fuera de su barrio marginal. Un lugar donde las balas ambientan la noche, la droga es el combustible de sus amigos, y los pollos detienen a la policía. (Ya verán porque.)

El pasado jueves, pude ver la película en un estreno para prensa. Fue una de las experiencias más agradables para mis retinas, en lo que va del año. Oír al nica del barrio, al paisa “guachiman” por mi trabajo, todo elevado a un lenguaje acelerado, que por momentos me costó entender. (Opinión común de los presentes.) Eso y muchísimo más es La Yuma. Un paisaje de un rincón de Managua, drenado por problemas sociales, desde las drogas y las pandillas, hasta el abuso y el abandono. Más alla de detalles técnicos (una fotografía destacada, sonido limitado) que serán para el análisis de otros; la historia es tierna y brutal a la vez. Se mezcla la pasión y agresividad del personaje principal, con su deseo de superar y proteger a quiénes ama más, en un guión fresco, bien trabajado y auténtico.

Capítulo aparte para las actuaciones. Alma Blanco entrega un papel creíble, que nunca aburre. Y otros como doña Scarlett y La Cubana completan un guión entretenido, que hace reír y pensar. (Me sacó un par de lágrimas El Down, hermanos gemelos con síndrome de Down, que navegan por los dos lados del barrio problemático.)

El crítico de cine Mario Giacomelli me dijo lo siguiente sobre La Yuma:

Su directora Florence Jaugey realizó un excelente pieza, que ya ganó premios y menciones en 19 certámenes como el Festival de Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, Festival Internacional de Cine de Guadalajara, y el Festival Internacional de Cine de Göteborg, en Suecia.

No puede dejar de ser vista por los “hermanos ticos”, (cómo nos llamó María Esther López, “Doña Scarlett” en la cinta, cuando la entrevisté). Más que recomendada, es imperdible para quiénes también vivimos el cuadrilátero de desigualdad, drogas y brutalidad, que es nuestra Latinoamérica. Pero donde Yuma, como esta película, golpea al destino, se niega a que cuenten los 10 segundos del K.O., y lucha para llegar al siguiente round.