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Nadie es original

Jueves, marzo 22, 2012

Que difícil es ser original en este mundo. Mejor no intentarlo, mejor fluir con lo que griten las voces de adentro (¿y guindarse de las externas que llamaron la atención?).

Hace unos sábados, mientras caminaba por el Parque Nacional, respirando el Transitarte 2012, un muchacho vaciló, “allá van los chancletudos pachamama”. ¡Los chancletudos pachamama! Menuda etiqueta para agrupar a ciertos individuos. Muchísimos. Los muy cercanos a la naturaleza, los que hacen yoga en un parque, los que se visten con esos buzos y blusas multicolor inspirados en la India, los extranjeros con plata que se vienen al Tercer Mundo a pasear en la jungla o pintar con niños indígenas, los que no se bañan y se van en sandalias a bailar en el concierto en Chepe, los que están danzando ritmos hechos con el sitar y similares, los que creen que con poner en Facebook consignas contra la destrucción de la Amazonas se logra algo. En fin, cobija a muchos.

Ahí me puse a pensar, que difícil es ser original. No porque algún mae me vacile, sino por el peso de una etiqueta. Y seamos honestos, todos podemos tener una, y todos hemos puesto una a alguien. (Yo en lo personal, uso mucho la de “occidental”, todos los de Escazú, Santa Ana, etc. o con algo de plata no ganada y ciertos lujos. Como si yo no fuera algo “pipi” y en mi vida hubiera tenido que mantener una familia o un hogar. Pero bueno, esa en particular me parece que abarca un cierto tipo de personas.) El otro día un colega y ratoncillo en línea se quejaba de que ahora no se puede hacer nada sin que lo cataloguen de hipster (él, seguro lo es por sus anteojos de pasta gruesa, no se). Y si usted no es hipster, es emo, punketo, rockero, pipi, fresa, rapero, pandereta, androgino, hippie, retro, kitsch, extremo, rata o rasta (si, una cultura o religión también son etiquetas), y ahí pongan las que quieran.

Mucho tiene que ver la subcultura con la cual nos identificamos, matizamos o nos parecemos, sin siquiera darnos cuenta. Solo los ñoños nos ponemos a pensar en eso. (¿Seré original al menos en mi manera de ser un ñoño?) El resto ya dejó de leer esto hace como 3 párrafos. También como hablamos, los chuicas que nos ponemos, los accesorios que nos encaramamos, los bares donde salimos, los tragos que nos tomamos, y como hacemos nuestro trabajo.

El arte: la medida de lo original

Si el arte es la expresión del alma, es una forma de expresar o intentar expresar originalidad. En fenómenos como el Festival Internacional de las Artes, hay muchos ejemplos de obras novedosas. Una definición del DRAE aclara que algo original “ha servido como modelo para hacer otro u otros iguales a él”. Hmmm, es decir, influye en el resto de artistas. Los Beatles, Dalí, Homero Simpson, los Z-Boys han de ser muy originales. La discusión artística se la dejo a otros estudiosos.

Cambio de mentalidad. Mejor intentarlo. Tener la originalidad como meta es utópico, motivante y un buen norte para esforzar el cerebro. Aunque lograrla está al alcance de muy pocos. Pero demasiados individuos presumen de que lo son (puede que si sean únicos, no por eso con una muestra de calidad), y lo peor, creen que su obra supera todos sus antecedentes.

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